miércoles, 28 de julio de 2010

Hubo un momento, y fue la vida







Nacionalidad: fiesta de disfraces



De los cuadros de Velásquez y de Roque Zelaya, sacaron una costumbre terrible: disfrazar a los escolares de manta y caites, crearles la idea que pertenecen a un carnaval que en el fondo, es sostenido por la sangre y la tristeza del indígena excluído.
Pasa el 14 de julio. Resucitan para el baile a Lempira, y los niños intentan comprenderlo. Yo le digo a Esteban: "lleve ese trajecito como un recuerdo de todo lo que sufrieron y sufren nuestros indígenas". Y él me responde "¿Es triste lo que les hacen?"

La Fuente, Tegucigalpa - Centro




Antes, el león de la fuente daba agua. Ahora, llora sangre, como toda Honduras.






Tránsito





¿Con quién viaja el solitario?
¿En dónde le espera su propio abrazo?
¿Cuántos viajes más?

Arcanos



La Esperanza también es el artificio.

Utopía








A La Esperanza hay que ir con los ojos cerrados, y luego abrirlos para que el enorme paisaje sea irrefutable. A La Esperanza hay que buscarla, casi como un principio del Tao, hay que ir, regresar siempre.
Intibucá es ese reino que uno guarda celosamente en sus sueños.

Dos vuelos

"'Les parecerá a los hombres que ven una destrucción desconocida en el cielo.Les parecerá que vuelan muy alto hasta el cielo y...