


Creyó conocer el destino de su vida en un muchacho que pronto entró a las pandillas y el destino, sin duda alguna, le fue revelado. Su pareja murió dejándole madre de una pequeñita de 5 años y un pequeñín de dos años.
Se mudó a casa de su mejor amiga y a su amiga le sucedió una tragedia: su pareja le violó al niño que habían procreado. El niño murió y su "padre" huyó. La amiga de Kelly tomó la decisión de prostituirse para mantenerse. Kelly se mantuvo aparte, negándose a ir más allá de su propio círculo de fuego.
Sobrevive haciendo oficio doméstico, sobrevive con la dignidad que miles de mujeres en Honduras sacan de sí mismas, contra viento y marea.
F.E.
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